Cubs

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Crecí en la sociedad mexicana donde el deporte -desde el punto de vista de los críticos profesionales-, servía como recurso mediatizador de la población. Especialmente el fútbol, actividad masiva y de gran aceptación por parte de los mexicanos. En la universidad, el fútbol era presentado como el opio del pueblo, la enajenación que servía para distraer a la ciudadanía de los problemas reales de la sociedad. Los que iban desde el alza arbitraria de los los alimentos básicos, hasta los actos corruptos de algún “servidor público”. El fútbol no era un espectáculo glamuroso para la elite.

Aunque nunca fui fanática del fútbol, me gustaba la escena en la que familiares y amigos se reunían alrededor del televisor para celebrar al unísono a un equipo. Diferentes platillos acompañaban el momento de la fiesta deportiva que bajo el alarido de ¡gooooooool!, se reconocía el esfuerzo de equipo y jugador. Sin embargo, lo aprendido en las aulas universitarias y las evidencias o coincidencias de que toda celebración o entretenimiento multitudinario, servía de pantalla para encubrir alguna mala maniobra por parte del gobierno, afectando a la población del país, impedía que hiciera propia la felicidad que provocaban las jugadas, en ocasiones incomprensibles de jugadores desconocidos. Pese a todo…quedaron grabados los momentos en familia.

Chicago y el equipo de béisbol de los Cubs han rescatado esos recuerdos familiares. Dentro de el estilo de vida norteamericano aprendí a ver el clásico deporte del béisbol, más como una tradición familiar que pasaba de generación en generación, que como una maniobra política, que para ser justos no hay que dejar de mencionar su lado comercial el que surge como consecuencia de un efecto, no como la causa.

La fidelidad mostrada por los seguidores de los Cubs no tiene límite. Pese a que ha sido un equipo que se ha mantenido más por razones emotivas que de liderazgo en el deporte, sus fanáticos han respaldado al equipo en las buenas y en las malas -por más de 70 años más malas que buenas.  Aunque este equipo no ha brillado en sus partidos, sus seguidores los siguen sosteniendo anímica y económicamente no por su popularidad o resonancia en el terreno del béisbol, sino porque los Cubs han sido parte de los momentos más memorables y en familia que han tenido los seguidores de este equipo en Chicago. Muchos de los fanáticos que hoy celebran el pase de este equipo a luchar por el campeonato de béisbol en las ligas mundiales, han esperado por este momento desde su niñez, pasando por la adolescencia, etapa adulta ; muchos se fueron con la esperanza y otros tantos, ante este triunfo han declarado poder despedirse tranquilos porque el tan esperado pase, llegó. El denominador común entre toda ésta fanaticada, es que cada una de esas etapas ha estado asociada a momentos familiares o a la relación que ese equipo, estableció entre padre e hijos.

Ahora que los Cubs o Cachorros de Chicago ganaron su pase a las ligas mayores, confieso que sin saber mucho de béisbol, sin haber sido su seguidora y sin haber sentido atracción por sus jugadas, me siento agradablemente tocada por el movimiento, reacciones, recuerdos y emociones que este equipo de béisbol ha originado al ganar su pase, pero sobre todo por ver en el rostro y emotivas palabras de los fanáticos la representación de valores como fidelidad, significado de conceptos como paciencia,  fe y esperanza pero sobretodo la acumulación de todos esos conceptos asociados siempre a una reunión familiar que para muchos se ha celebrado como un ritual por más de 70 años  en los que se acumulo el número de fanáticos al ir creciendo cada familia, pero también la fuerza que adquirieron esos valores tras la lealtad de haber esperado 70 años para ser testigos del triunfo del equipo de béisbol de los Cubs de Chicago.

Foto: YoDeportes.com